Se casó Charles Leclerc

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CUANDO UN PILOTO DE FERRARI SE CASA COMO DEBE SER

Charles Leclerc se casó el sábado 28 de febrero en Monaco con Alexandra Saint Mleux, ahora Alexandra Leclerc. Ceremonia civil privada en el ayuntamiento de The Rock, solo familia cercana y amigos. Lo interesante no fue el evento en sí sino cómo se fueron: en un Ferrari 250 Testa Rossa de 1957 valuado entre $11 y $40 millones, escoltados por motocicletas, bajando por las calles de Monaco como si estuvieran filmando escena de película que no necesitaba guion.
El video se volvió viral en horas. Leclerc en traje crema y blanco, Alexandra en vestido off-shoulder de encaje, Leo el perro con tuxedo en el asiento trasero. El Ferrari rugiendo suavemente por calles que Leclerc conoce desde que aprendió a manejar, Monaco es su ciudad natal. Es el único piloto actual de F1 que nació y creció ahí.
El 250 Testa Rossa no fue elección random. Fue uno de los Ferraris de carrera más exitosos jamás construidos. Solo 33 unidades producidas entre 1957 y 1962. Ganó Le Mans cuatro veces: 1958, 1960, 1961, 1962. Ganó tres campeonatos mundiales de sport cars para Ferrari. Tiene motor V12 Colombo de 3.0 litros que producía 300 caballos de fuerza en los 50s, velocidad máxima de 270 km/h. El nombre “Testa Rossa” significa “Cabeza Roja”, referencia a las tapas de válvulas pintadas de rojo. Diseño de Carrozzeria Scaglietti, carrocería que parece escultura en movimiento.

Este específico probablemente vino de Ferrari Heritage Collection, lo que explica valuación en el rango alto. En subastas privadas, estos carros han vendido desde $16 millones hasta $40 millones dependiendo de procedencia y condición. No es solo auto caro, sino una pieza de historia de motorsport que alguien confió a Leclerc para su boda.
La relación comenzó en marzo 2023 en Paris Fashion Week. Alexandra tiene 23 años, es historiadora de arte e influencer. Mantuvieron perfil bajo hasta que confirmaron romance públicamente en Wimbledon ese verano. El compromiso llegó en noviembre 2025 con anillo de diamante oval de 5-6 quilates valuado en £400,000. Leclerc tiene patrimonio estimado de £92 millones, así que el gesto fue significativo pero no irresponsable.
Lo que hace memorable esta boda no es el presupuesto, es timing y ejecución. Leclerc se casa seis días antes del Gran Premio de Australia que abre temporada 2026. Es calendario de 24 carreras. No hay tiempo para luna de miel extendida. Se casan el sábado, probablemente vuelan a Melbourne el martes. Eso es planificación de alguien que entiende prioridades.
La temporada 2025 fue difícil para Leclerc. Siete podios, cero victorias, solo una pole position. Ferrari cambió enfoque hacia regulaciones 2026. Fue año de construcción, pero los test de invierno en Bahrain fueron prometedores. Leclerc marcó tiempos más rápidos con el SF-26. Ferrari no gana campeonato de constructores desde 2008, ni campeonato de pilotos desde 2007. Entrar a 2026 recién casado, con auto competitivo, en regulaciones nuevas que nivelan campo, es momento interesante para Leclerc.
Monaco tiene relación especial con Leclerc. Ganó su primer Monaco GP en 2024 después de años intentando. Crecer en ciudad donde se corre una de las carreras más prestigiosas del calendario crea presión específica. Ganar en casa fue su premio a la constancia, y casarse en Monaco una semana antes de temporada nueva, en auto que representa historia de la marca que representa, es declaración clara: esto es quién soy, esto es de dónde vengo, esto es lo que importa.
Alexandra cambió su nombre en Instagram a “Alexandra Malena Leclerc” el domingo por la mañana, confirmando matrimonio antes de que medios lo reportaran oficialmente. Leclerc publicó videos vintage el lunes, escribió “part 1” implicando habrá “part 2” más grande con más invitados en algún punto de 2026. Los invitados al evento privado tenían prohibido compartir fotos en redes sociales. Por eso todas las imágenes públicas vinieron de los novios mismos y de espectadores en las calles.
Leo, el golden Miniature Longhaired Dachshund que adoptaron en abril 2024, se volvió celebrity en paddock de F1. Fotógrafos lo documentan, fans lo reconocen. Leclerc se refiere a él como “mi hijo” sin ironía. En la boda, Leo llevó tuxedo. Eso resume bien el tono, serio pero no solemne, elegante sin ser pretencioso, y por su puesto, consciente del momento y su peso en el universo mediático.
Con este matrimonio, Leclerc se convierte en el tercer piloto casado en grid actual de 2026, junto a Nico Hulkenberg y Sergio Pérez quien regresa con Cadillac. Alex Albon de Williams se unirá pronto, recientemente comprometido con Lily Muni He. No es común en F1 moderna. El calendario es brutal, los viajes constantes, la presión inmensa. Mantener relación estable requiere esfuerzo que no todos están dispuestos a hacer.
Lo notable de todo esto es lo poco notable que parece. Un piloto de 28 años se casa con su novia de dos años en su ciudad natal, usa Ferrari vintage para irse, y sigue con su vida. No hay drama, no hay controversia, no hay intentos de monetizar el momento más allá de compartir fotos bonitas. Justo cuando todo es contenido, donde cada momento personal se convierte en producto, esta boda fue refrescantemente privada.

Charles Leclerc y Alexandra Saint Mleux

El Ferrari 250 Testa Rossa bajando por calles de Monaco con recién casados dentro es una imagen bonita, de que algunos momentos importantes merecen vehículos importantes. Que historia y presente pueden coexistir sin competir, cuando tienes acceso a uno de los autos más legendarios jamás construidos, usarlo en tu boda con respeto por lo que representa.
Leclerc vuela a Melbourne esta semana. Temporada 2026 empieza el 6 de marzo con prácticas libres. Alexandra probablemente estará en paddock con Leo. La vida continúa, solo que ahora con anillo de matrimonio. El SF-26 espera. Las 24 carreras esperan. Ferrari espera su primer campeonato en casi dos décadas.
Pero por un día en Monaco, nada de eso importó más que el momento, donde dos personas comprometiéndose frente a familia, saliendo en auto que representa excelencia mecánica, bajando por ciudad que conocen de memoria. Simple, perfecto y memorable, precisamente porque no intentó ser más de lo que era.

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